Este conjunto de poemas que la extremeña Alicia Merino nos ofrece tiene, como primera virtud, su cuidada edición. Pintura y palabra se combinan aquí con singular maestría. Los versos se aliñan con sugerentes acuarelas a la vez suaves y enérgicas, altamente expresionistas.Observamos, leyendo cada poema –amén de la sólida formación clásica de la autora (es profesora de lenguas clásicas) – una simbiosis casi mágica entre palabra, música y naturaleza. En efecto, el entorno natural, tanto de su Extremadura originaria como del levante soleado y marítimo que ahora le acoge, rezuma en cada verso, en comunión con los propios sentimientos, miedos, dudas y alegrías, de la poeta. Poesía arcana y telúrica, en la que Alicia Merino dialoga con Gea, Europa, Polifemo… Referencias mitológicas que tiene asumidas, al modo de los humanistas renacientes, con familiar naturalidad no exenta de reflexión y de hondura.
Quiero decir que, con ser una poesía con numerosas referencias cultas, no resulta una escritura erudita, si no más bien una forma viva y eficaz de mostrarnos su gran corazón y algo de su sensibilidad hacia las cosas y hacia las personas que le han dejado mella. Enhorabuena, Alicia: que éste sea el primero de una buena serie, y que obtengamos el premio de seguir teniéndote con nosotros el próximo año.