jueves, 24 de noviembre de 2011

"El cazador", de Michael Cimino


   Nos encontramos ante una película ya clásica, de los años 80, que tuvo un fuerte impacto en su tiempo. rata sobre la guerra del Vietnam, pero fundamentalmente cuenta la vida de cuatro amigos. Para ello, la primera parte de la película realiza una soberbia ambientación de la vida, la mentalidad y el entorno laboral, familiar y social de los cuatro protagonistas, inmigrantes rusos en Estados Unidos.    
  Esta ambientación hoy se resistiría bastante mal. El que una boda dure media hora acabaría hoy con la paciencia del espectador. Pero, en lo años 80, no era así.
   Nos hemos acostumbrado a unas películas de guión simple y ligero, donde todo ha de pasar a un ritmo más menos vibrante y premioso. No resistimos los parones y, menos, los largos diálogos y las reflexiones que exijan una actitud más atenta.
   Por eso, al ver de nuevo esta gran película, volvemos a disfrutar de unas vidas profundamente encarnadas por sus soberbios actores. Vidas que se convierten en inolvidables, que son, de alguna manera, nuestras. Por ello, también, la dureza de las escenas nos hiere, nos llega a lo hondo, y nos hace participar sinceramente en el drama.
   Luego, llegó Rambo para trivializarlo todo y, de paso, hacer taquilla.