viernes, 6 de abril de 2012

"La Pasión", de Mel Gibson


   Es Viernes Santo. Acabo de ver la Pasión de Cristo por segunda vez. Me parece una obra maestra. Yo rebajaría un tanto la dureza e introduciría más escenas del pasado. Quitaría también alguna escena pintoresca como la del cuervo o la aspersión de la sangre, o el suicidio de Judas con los niños.  
   Por lo demás, ya digo, me parece una obra maestra. Qué bien trabaja Cristo, María, Pilatos, qué dureza en las almas, en la mirada, qué dolor en los corazones quemados, en carne viva. Qué brutalidad la de los soldados, qué saña. 
   Horripilante, aquello fue horripilante. Y es que el mundo antiguo era horripilante en ese sentido. Era un mundo donde la palabra "compasión" no estaba en el diccionario. De eso habría mucho que hablar.
   Pero después, está el sentido de toda la Pasión. Es una historia de amor total. El que tuvo Dios con nosotros. El que tuvo Jesucristo en ese momento, esa entrega, ese dolor, ese levantarse en medio de la flagelación...
   Un acierto dejar que hablen los idiomas originales. Un acierto el color, el matiz, la música, cada gesto, esos puños de la Virgen que aprietan un puñado de tierra... 
   El demonio, asqueroso, terrible, ese niño deforme que te mira. Que se ríe y se goza de la crueldad. Nada más cruel que un niño cruel. 
   ¡Mel Gibson, con esta película has entrado en la Historia!

domingo, 1 de abril de 2012

"The artist", de Michel Hazanavicius


   Nos hemos quedado con la boca abierta. Se ha llevado los oscars una película en blanco y negro, por más señas, muda. Se premia lo diferente, y esta película lo es. Además, en mi opinión, es una buena película. Tiene emoción, sorpresa, espectáculo, romanticismo. 
   La idea de hace una película muda en la era del  3D resulta en principio muy audaz, pero al director le ha salido muy bien. Aparte del factor sorpresa, la película es redonda. Todo funciona con fluidez y, en su mudez, llega a emocionar. 
   Una invitación a la reflexión, después de tantas películas iguales a otras muchas, que ya no nos dicen nada.