
Es una película de animación francesa-iraní muy original. Narra la historia de una niña iraní que tiene que vivir el trauma de la revolución y ponerse velo. Tiene que emigrar a Europa.
La técnica de animación es muy original, lejos de las maneras de Pixar. Es muy realista, y a la vez, con toques surrealistas y con pinceladas de humor cambios de ritmo que sorprenden.
El guión es bueno, pero es una película demasiado triste y negativa, y su visión de la compleja realidad política y religiosa de Oriente y Occidente es demasiado esquemática. Cae con frecuencia en un didactismo que no termina de convencer.
Sobre todo, no deja mucho espacio a la esperanza. Casi todo es malo. Te levantas con la satisfacción de haber visto un film muy original, pero con cierto sabor amargo.
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