jueves, 29 de agosto de 2013

"Bastille", de Isabel Coixet


  Este corto de la gran cineasta española dura solo 5 minutos. Admira la capacidad que tiene para contar una historia que te engancha desde el primer instante. Además, pienso que la historia merece la pena. Toca temas muy serios, pero no está no exenta de cierto tono humorístico, lo cual hace que sea muy original.
 El amor, el desamor, la fidelidad, el sufrimiento, la añoranza, la tolerancia hacia los defectos de los demás, el servicio, la enfermedad y la muerte. Toca todos los temas, porque son los temas de la misma vida, con gran maestría. Como que está realizado por esa maestra que es Isabel Coixet, que en este corto, sencillamente, se sale.
   Muy apto, por supuesto, para un Cine Fórum.

martes, 27 de agosto de 2013

"Los perros de Riga". de Henning Mankel

   De vez en cuando, para desengrasar, leo una novela de “polis y cacos”. Mankel es muy saludable para este cometido. Pero no es una novela policiaca sin más.
   Kurt Wallander, el protagonista de la mayoría de sus novelas, es policía en la modesta ciudad de Ystad (cercana a Malmö, en la región de Scania, al sur de Suecia). Wallander es un personaje humano, como uno de nosotros, con sus problemas familiares, sus manías, sus pensamientos sombríos y sus arrebatos de ánimo. En un momento dado, cuando arriesga su vida con el fin de descubrir una pista fundamental, siente una necesidad fisiológica imperante, y tiene que interrumpir la tarea.
   Tiene miedo, duda, mira para atrás con frecuencia, pero cuando se decide a abandonar es demasiado tarde: no hay posibilidad de retorno. Vive en una sociedad sueca llena de opulencia, materialista y muy individualista, que no acaba de llenarle por dentro. Hace lo que puede con su vida, con los casos que le vienen, con el cascarrabias de su padre, que no comprende por qué se hizo policía.
   Es decir, Mankel te presenta a un personaje muy humano, pero a la vez no deja de ser un relato policiaco lleno de emoción y de suspense. El libro te atrapa. Tiene lo suficiente para entretener.
   No es una obra de arte pero está bastante bien escrito. Además, constituye una valiente disección del hombre y de la sociedad donde nos ha tocado vivir. Un buen libro para leer en un caluroso agosto ilicitano.

domingo, 25 de agosto de 2013

"El método", de Marcelo Piñeyro

  En un ambiente de crispación por las calles de Madrid, tomada por los antiglobalización, siete personas se reúnen en un edificio de la Castellana con el fin de pasar un proceso de selección para un cargo de ejecutivo en una gran empresa. Pero esta vez no hay entrevista. Ellos mismos serán sus propios verdugos, y determinarán quién se queda con la plaza.
   El guion es muy exigente, ya que la acción transcurre en su mayor parte en una sala, y se basa en el diálogo. Y los actores españoles que encarnan a los aspirantes lo hacen muy bien, de tal modo que te mantiene en vilo toda la trama.
   La correcta crueldad con que se lanzan al cuello unos a otros invita a la reflexión y el debate: ¿es posible vivir en un mundo donde el éxito se basa en pisotear al compañero, donde no te puedes fiar de nadie, y donde la obsesión competitiva lleva con frecuencia a la incapacidad de trabajar en equipo y, en último término, a la soledad existencial.
   Esta cinta suscitará sin duda numerosos comentarios, y algunas conclusiones interesantes. La última escena me parece singularmente evocadora.

sábado, 24 de agosto de 2013

"Elephant" de Gus Van Sant

   Esta cinta trata sobre la tragedia en el Instituto de Columbine, donde, el 20 de abril de 1999, dos alumnos entraron cargados de armas automáticas y bombas, mataron a 13 personas y luego se suicidaron.
  El director ahonda en las raíces de la tragedia.  La facilidad para conseguir armas en USA es una de las causas (los dos chicos las compran por internet, y se las envían en un paquete como si  fuera una pizza), pero Gus Van Sant nos invita a profundizar. Igual que en el cuento de los ciegos y el elefante, las causas son más complejas.
  Con una originalísima puesta en escena, nos cuenta, mediante largos travellings, los últimos 60 minutos de vida de algunas de las víctimas, por el método de "vidas cruzadas".
El resultado es una película apta para la conversación con los chicos, ya que ahí aparecen los problemas típicos de los adolescentes: incomunicación, complejos, soledad, anorexia, problemas familiares, etc. Esta sociedad de la opulencia donde vivimos, no ha resuelto estos problemas de fondo. Esta  tragedias que se ven de vez cuando son las superficie de un mar de fondo enrarecido, que no queremos discernir.
   Por otra parte, siendo el tema muy violento, sin embargo, el director no se regodea en la violencia ni en escenas fuertes. Utiliza la elipsis, cosa que un servidor siempre defendido en el cine, ya que piensa que incluso da más fuerza a lo que has de contar. Me ha gustado mucho, y pienso que cada uno puede sacar muchas conclusiones.
   En cuanto a la música: es curioso y muy original que, en un film de estas características, sean el "Para Elisa"  el "Claro de Luna" de Beethoven  el motivo de fondo principal. De hecho, uno de los perpetradores toca estas dos piezas en el piano, horas antes de que consume su "hazaña", en una de las escenas más logradas de la película.

jueves, 22 de agosto de 2013

Historía brevísima de la Edad Contemporánea

   El mundo contemporáneo nace final del siglo XVIII.
   La revolución industrial supuso una radical transformación de los modos productivos a través de la propiedad privada y del automatismo de las máquinas. Este hecho transformó a su vez la sosedad, originado dos clases sociales: Burguesía (propietarios), proletarios (no propietarios, dependientes).
   Los proletarios tomaron conciencia de clase y reivindicaron un nuevo orden social (socialismo).
  Sincrónicamente, se produjo la transformación de las estructuras políticas, basadas en la soberanía nacional (revolución francesa y revoluciones liberales posteriores).
  Como consecuencia, surgió el liberalismo (sufragio, parlamentarismo, separación de poderes), y el nacionalismo (identificar pueblo con nación).
 Todo estas transformaciones produjeron un gran crecimiento económico y un segunda revolución industrial, en el último tercio del siglo XIX, que propició el Imperialismo (colonización de territorios extra europeos, en busca de materias primas.
  Este imperialismo favoreció el gran capitalismo internacional, y trajo consigo tensiones políticas entre las grandes potencias (que desembocaron en la primera guerra mundial); y crisis de este gran capitalismo en 1929 (que favoreció el fascismo, y la segunda guerra mundial).
  En la segunda mitad del siglo XX, se levantó un nuevo orden mundial, basado en la colaboración entre las naciones (ONU), pero no pudo impedir un mundo bipolar: USA y URSS, que creó una tensión continua y conflictos periféricos.
   En 1989, con la caída del muro de Berlín, se ha llegado a la mundialización política y económica (globalización) con el liderazgo de USA, aunque ha surgido el terrorismo islamista que se opone de forma violenta al predominio de Occidente.

jueves, 15 de agosto de 2013

“Cosas que nadie sabe”, de Alessandro D’Avenia

   Siempre que un autor publica su segunda obra, después de un primer éxito fulgurante (ve entrada de su primer libro “Roja como la sangre, blanca como la nieve”), la tentación del crítico o comentarista es compararla con la primera. No caeré yo en ese lazo. La primera me encantó, y esta me encantó también.
   D’Avenia no es un escritor al uso, no es una novela juvenil como tantas, para salir del paso. Este italiano, profesor en un Instituto de Cultura Clásica cuida el lenguaje, las palabras, pule las comparaciones, purifica las reflexiones hasta hacerlas inteligibles para todos, pero sin caer en el típico lenguaje hiperrealista a que estamos acostumbrados.
   Toca temas profundos que en el fondo preocupan a los adolescentes: el amor, el odio, las apariencias, la relación con sus padres, el sentido del dolor, incluso la muerte. Pero no sólo es una novela para adolescentes, porque hay protagonistas adultos con sus miedos y sus desafíos. El público adulto se sentirá identificado.
   No suelo desvelar la trama de las obras que comento. En esta, tres historias que se entrelazan, y tienen por centro a Margherita, una chica de catorce años que empieza el Instituto.
   Quizá yo hubiera compuesto una trama algo más continua, ya que a veces, parece que tanta reflexión e imagen ahoga el hilo conductor de la historia. Pasan páginas “sin que ocurra nada”, y eso puede aburrir al público menos dispuesto a cuestiones de fondo. Pero yo no tengo el don (como sí que lo tiene, y de qué manera, Alessandro) de ponerme en la piel de una lectora quinceañera, y, por lo tanto, en este punto me puedo equivocar.

   Sea como fuere, celebramos una nueva novela de este joven escritor, que ya se ha convertido en un autor de culto, al menos, en Italia. Enhorabuena, Alessandro, y que siga la fiesta. Esperamos impacientes una tercera entrega. 

martes, 13 de agosto de 2013

“En un lugar seguro”, de Wallace Stegner

   Que me perdonen, pero no puedo. Lo intentado con este autor y con otros americanos, y no he sido capaz de entrar. Para leer esta novela (que he abandonado en la página 100) prefiero leer a Tolstoi o a Víctor Hugo que, al menos, son autores consagrados. Un rollo, lenta y escrita digamos decentemente.
   Además, me cuesta entrar en el mundo de Estados Unidos: sus territorios y sus Estados, su manera de ser. Dicen que son buenos estos autores americanos de los 70. Pero yo ya he dejado tres novelas, y una la terminé por amor propio. En fin, que me vuelvo a los clásicos europeos. Seguro que hay gente muy buena y que está muy bien escrito, pero me parece que todo suena, al fin y al cabo, a emulación de los grandes. Y, para eso, voy directamente a los grandes.  

lunes, 12 de agosto de 2013

"La dama del alba", de Alejandro Casona

   Como no sabía qué leer, en un agosto con 34º a la redonda, y me he dicho: “hombre, mira, la típica obra de teatro que esquivé en mi lejano COU”. 
   Pues está muy bien. No me ha parecido un tostón. Creo que trata el tema de la muerte de forma muy atinada y bella, y te mantiene en vilo hasta el final. Lo de los “asturianismos”, a pesar de ser yo soy medio asturiano, vamos a dejarlo para las vitrinas de los lingüistas. Pero la trama te atrapa, y te imaginas muy bien todo lo que pasa, dentro de los diálogos. En el fondo, trata de temas profundos: el sentido de la vida, el pasado… 
   He visto que está en youtube dramatizada: hago propósito firme de verla.

domingo, 11 de agosto de 2013

"Lincoln", de Steven Spielberg

   Es la segunda vez que la veo, y permite realizar otra crítica, añadiendo algunas impresiones. 
   Muy bien realizada y muy bien interpretada. A pesar de que se basa en los diálogos y que es más bien larga, no decae en ningún momento. Esta película tiene, según mi opinión tres grandes méritos. En primer lugar, la fotografía: estudiadísima en cada plano, y en perfecta consonancia con la emoción de cada momento. 
   Spielberg ha mimado la realización: iba a por los oscars. En segundo lugar, los diálogos: inteligentes, irónicos, profundos y amenos. Muy bien escritos: apunto las anécdotas que cuenta el presidente, salpicadas de humor y de sabiduría. En tercer lugar, la interpretación. Los actores están todos magistrales. Dany Lee Lewis hace, en mi opinión, el papel de su vida. Hay que ver cómo aguanta cámara. A veces, parece que va a decir algo y se queda en silencio, porque su expresión lo dice todo. La mujer, se sale. Los demás actores, formidables. 
   Me parece una película, quizá no para los más jóvenes, pero sí apta para el debate y el Cine Fórum, ya que plantea temas de gran calado ético, sobre todo, cuando cuenta las difíciles decisiones que tuvo que tomar Lincoln en su vida política y personal. No es una película para los más jóvenes, a los que puede resultar pesado y con una trama política demasiado imbricada. Pero sí para todos los que tengan algo de madurez. Sobre todo, se puede poner sobre el tapete un tema de actualidad: Ética y Política.

sábado, 10 de agosto de 2013

"Platón a la luz de una nueva hermenéutica", de Antonio Miñón

   El profesor Antonio Miñón realiza, en este breve pero denso trabajo, un estudio de la filosofía platónica tomando pie de los nuevos y renovadores estudios de la escuela de Milán-Tubinga.
   Parecía que Platón no daba más de sí, pero no es verdad. Es más, una nueva forma de plantear las fuentes arroja luz muy esclarecedora sobre el conjunto de la filosofía platónica, y la convierte en más inteligible y coherente. Y es que estos investigadores han descubierto que Platón nunca escribió lo más sustancial de su pensamiento, entre otras cosas, porque estaba convencido de que lo importante solo se debía transmitir por tradición oral. Para ello, estos estudiosos han tenido que recurrir a fuentes indirectas. Es decir, a los comentarios “de pasada” que realiza propio filósofo en alguno de sus Diálogos y Cartas, y a lo que afirman sus discípulos que escucharon de viva voz su doctrina en la Academia. Sobre todo, el más famoso de ellos: Aristóteles. 
   Ahora resulta que las Ideas no son, por así decirlo, las últimas fuentes del ser, sino que es necesario referirse a dos principios: El Uno y la Diada indefinida. En qué consisten estos dos principios es explicado por nuestro autor de una manera inteligible, aunque conviene poseer cierta preparación filosófica para comprender su importancia y su significación. No voy a ser yo el que intente la osadía de glosar estos abstrusos conceptos en la constreñida entrada de un blog. Les remito al libro comentado. 
   Por lo demás, el profesor Miñón explica la evolución de la filosofía de Platón, a lo largo de sus Diálogos, y toca tanto la metafísica como la filosofía práctica y política, intercalando con frecuencia párrafos muy ilustrativos de su obra. 
   En fin, que, a partir de ahora, todo aquel que explique Platón a un cierto nivel, tendrá que referirse a los ágrapha dógmata, o doctrina no escrita del gran filósofo ateniense, que por lo que se ve, es un pozo sin fondo y una caja de sorpresas.

jueves, 8 de agosto de 2013

"Emma", de Jean Austen

   Una novela muy femenina, demasiado, diría yo. Muy “Austen”. Cerca de Londres, una serie de jóvenes de la burguesía del XIX no saben si están o no están enamorados y de quién. El modo que tiene esta escritora para describir la psicología de los personajes es lo mejor que tiene esta novela. 
   Aunque uno se esperaría más de acción, que ocurrieran cosas más sustanciosas que lloreras, despechos, humillaciones, promesas de fidelidad eterna… Al final, en la última página, todo el mundo se casa con quien se tiene que casar. Es útil, eso es verdad, para comprobar la mentalidad que tenía la burguesía en aquella época: su escala de valores, su concepción del trabajo, de la familia, del amor, de la institución matrimonial, etc. 
   Eso nos puede ser servir a los historiadores para cultivar algo tan inusual y tan difícil como es la empatía, es decir, para intentar comprender los valores de otras épocas, que ahora nos parecen tan rancios, pero que alguno un poco melancólico, incluso, podría añorar.