miércoles, 7 de mayo de 2014

EL HOBBIT 2, Peter Jackson

   La segunda parte de El Hobbit mantiene la calidad de la primera y del Señor de los anillos. Es fiel al libro, aunque tiene algunas licencias. Dos escenas resultan espectaculares: la huida en barriles de los enanos por el río, y el encuentro con el dragón. El personaje de Bilbo te cae muy simpático. Es un tipo algo aburguesado pero noble, al que le ha caído encima la misión de saqueador, que no esperaba. En cuanto a los enanos, están a la altura de la épica que relata el libro, pero nunca pierden ese contrapunto  humorístico.
   Como de costumbre, hay tolkenianos que se escandalizan de ciertas licencias, pero a mí eso me da igual: el cine es licencia. Que aparezca una elfa que flirtee con un enano no  es de extrañar, pues en cada película tiene que haber su lado romántico. Quizá son un poco largas las escenas del dragón, y la lucha con Thorin parece imposible. Asimismo, no parece real que fundan la gran imagen del enano en oro, en sólo cinco minutos. Pero ¿qué es real o no en ese cosmos que nos ha regalado Tokien con esta saga? 
   Respuesta: el fondo del corazón, los valores, los defectos de los hombres, la lucha entre el bien y el mal, la amistad, la lealtad, etc. Eso es real y eterno, y eso es lo que hace de esta obra una obra grande.

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